Ángel Correa sorprendió al hablar de sus últimos meses en Tigres y reconocer que “la estaba pasando mal en México”, aunque nunca explicó concretamente si se refería a cuestiones deportivas, familiares o personales. Después del triunfo 3-2 de River Plate ante Banfield, el argentino agradeció a Eduardo Coudet por apoyarlo durante aquel momento y señaló que gracias al entrenador pudo regresar a Argentina. “A mí me ayudó muchísimo. Yo la estaba pasando mal en México y él, como persona, estuvo ahí”, expresó. La declaración generó sorpresa entre seguidores de Tigres, especialmente porque desde fuera parecía tener condiciones privilegiadas en Monterrey.

Su familia denunció amenazas antes de abandonar Tigres

En julio, mientras comenzaban los rumores sobre su posible llegada a River, Sabrina Di Marzo, esposa de Correa, denunció que ella y sus tres hijas habían recibido insultos y amenazas en redes sociales. Incluso decidió cerrar temporalmente su cuenta de Instagram después de asegurar que la situación había cruzado un límite. FOX Sports también reportó que Tigres ofreció apoyo al futbolista ante esta situación, aunque Correa terminó viajando hacia Argentina mientras todavía se resolvía su salida del club. Sí existe un problema personal documentado detrás de sus últimos días en México que ayuda a entender mejor su comentario.

Correa tenía uno de los salarios más importantes de Tigres

Lo que provocó muchas críticas entre aficionados fue que económicamente Correa parecía tener pocas razones para estar inconforme. Algunos reportes, basados en Salary Sport, colocaban sus ingresos alrededor de 5 millones de dólares por temporada, mientras otras plataformas especializadas estimaban una cifra cercana a 4 millones. Además, Tigres había realizado una fuerte apuesta por él: tenía contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión reportada en 18 millones de dólares, mientras el club lo consideraba una pieza fundamental del proyecto. Sin embargo, tener un buen contrato y estabilidad deportiva no necesariamente explica cómo estaba viviendo su situación personal.

En la cancha tampoco parecía vivir un mal momento

Deportivamente, su etapa tampoco había sido un fracaso. Correa ayudó a Tigres a alcanzar la final del Apertura 2025 y posteriormente volvió a ser protagonista en el camino hacia la final de la Concacaf Champions Cup 2026. Concacaf destacó especialmente su actuación en semifinales ante Nashville, donde marcó en la ida y asistió a Juan Brunetta en la vuelta. El propio Tigres publicó al terminar el primer semestre de 2026 que el argentino acumulaba ocho goles y nueve asistencias durante ese periodo. Es decir, jugaba, marcaba, asistía y competía por títulos, por lo que desde el aspecto estrictamente futbolístico tampoco existían señales evidentes de una crisis.

Correa nunca aclaró exactamente qué le ocurrió en México

La crítica hacia Correa nace principalmente de esa falta de explicación. El delantero dijo que estaba “muy mal”, pero no detalló si hablaba de su familia, de su adaptación, de la presión alrededor de su posible salida o de alguna situación interna en Tigres. Su esposa sí hizo públicas las agresiones digitales recibidas durante las negociaciones con River, algo que obliga a tener cautela antes de concluir que el argentino simplemente estaba despreciando las condiciones que tenía en Monterrey. Al mismo tiempo, resulta comprensible que algunos seguidores felinos se sorprendan: tenía un salario millonario, protagonismo deportivo y respaldo del club.