La imagen de Guillermo Almada durante el Clásico amistoso ante Chivas resumió buena parte de lo que estaba pasando con el América. El entrenador apareció serio y visiblemente incómodo mientras su equipo sufría para encontrar respuestas frente al Guadalajara. Más allá del carácter amistoso del encuentro en Oakland, la molestia tiene un contexto mayor: desde que llegó a Coapa, Almada todavía no ha podido ganar un solo clásico, ni oficial ni de preparación. Y la estadística comienza a convertirse en una deuda difícil de esconder.

El problema quedó nuevamente expuesto ante Chivas. América sufrió desde el primer tiempo y Ángel Sepúlveda castigó dos veces: primero desde el punto penal al minuto 14 y después con un cabezazo al 22. Además del marcador, las Águilas tuvieron dificultades para controlar el ritmo y el partido se calentó con varios encontronazos. Almada observaba desde la zona técnica cómo su equipo volvía a complicarse ante el rival más incómodo, justo cuando necesitaba una actuación que cambiara la conversación.

Guillermo Almada todavía no gana un clásico como entrenador del América

Los números explican por qué su reacción genera tanto ruido. Antes del amistoso de Oakland, Almada había dirigido tres clásicos con América: perdió 4-3 frente a Cruz Azul en Liga MX, empató 2-2 contra Chivas en el Apertura 2026 y posteriormente igualó 0-0 con La Máquina en un amistoso disputado en Estados Unidos. Es decir, llegó al nuevo duelo con Guadalajara con cero victorias en tres oportunidades frente a los grandes rivales azulcremas.

La situación tampoco puede explicarse únicamente por una mala noche. América arrastra una racha negativa en este tipo de partidos desde antes de la llegada del uruguayo. AS México contabilizó derrotas y empates recientes frente a Cruz Azul, Pumas y Chivas, incluyendo el 4-3 contra La Máquina y el 2-2 del último Clásico Nacional oficial. Almada heredó una parte del problema, pero todavía no encuentra la fórmula para terminarlo, y cada nuevo intento aumenta la presión.

América sigue sin encontrar respuestas contra sus grandes rivales

El contraste es importante porque las Águilas sí han conseguido resultados en otros encuentros del Apertura 2026. Antes de la pausa habían derrotado 4-2 al Necaxa y marchaban en los primeros puestos, pero los clásicos muestran otra cara del equipo. Frente a rivales directos aparecen errores defensivos, momentos de desconexión y una dificultad evidente para sostener el control. La cara de Almada en Oakland terminó funcionando como reflejo de una deuda que ya dejó de ser circunstancial.

El siguiente gran examen oficial llegará cuando América vuelva a enfrentarse a otro de sus rivales históricos. Almada todavía tiene tiempo para corregir, pero su balance en clásicos ya empieza a pesar sobre un proyecto que aspira a pelear por el título. Ganar partidos de fase regular mantiene al equipo arriba; ganar estos encuentros construye autoridad. Mientras eso no ocurra, cada gesto de frustración del entrenador tendrá el mismo fondo: América sigue esperando su primera victoria grande bajo su mando.