Guillermo Almada vivió con mucha intensidad el duelo entre América y Atlante en el Estadio Azteca. A pesar de que las Águilas se adelantaron 1-0 gracias a un gol de Cristian Borja, el estratega uruguayo nunca dio muestras de tranquilidad desde la zona técnica. Lejos de conformarse con la ventaja, permaneció atento a cada jugada, corrigiendo constantemente a sus futbolistas.

Guillermo corrigió a sus jugadores desde el minuto 1

Desde los primeros minutos del encuentro, Almada no dejó de dar indicaciones y de llamar la atención de varios de sus jugadores. Entre ellos, Isaías Violante y Dagoberto Espinoza. En repetidas ocasiones se le vio gesticulando y reclamando errores de posicionamiento, pues consideraba que el América estaba dejando espacios que podían ser aprovechados por el Atlante.

Almada parecía que intuía el empate

El momento de mayor tensión para el técnico llegó cuando Rodolfo Cota estuvo cerca de ser expulsado tras una acción que generó polémica. La posibilidad de quedarse con un hombre menos provocó un visible enojo de Almada, quien reclamó con intensidad desde el área técnica, ya que consideraba que más allá de la desatención del portero, llegó por una falla defensiva. Minutos más tarde, cuando el Atlante consiguió el empate, el estratega incrementó todavía más sus reclamos e insistió en exigir mayor concentración a sus dirigidos.

¿Arma de doble filo en el América?

La realidad es que tener como técnico a Almada puede tener sus ventajas y desventajas. El uruguayo es un entrenador muy exigente que no duda en regañar y corregir a sus jugadores durante los partidos, incluso cuando el resultado es favorable. Su intensidad desde el banquillo es una de sus principales características, aunque hay varios jugadores que ha dirigido y se han quejado de ello.