Santiago Baños logró reducir la presión que existía sobre su gestión en el Club América después de concretar una ventana de transferencias con cuatro incorporaciones destinadas a fortalecer el proyecto de Guillermo Almada. La llegada de Miguel Borja, Edwin Cerrillo, Óscar Perea y Carlos Álvarez modificó el panorama alrededor de la directiva azulcrema, que durante los últimos mercados había sido cuestionada por sus decisiones. Baños alivió la presión sobre su gestión tras concretar una inversión controlada cercana a los 8 millones de dólares en refuerzos como Carlos Álvarez y Miguel Borja. Esta vez, la apuesta pasó por reforzar posiciones específicas, rejuvenecer la plantilla y mantener bajo control la inversión económica.

Cuatro refuerzos para Almada

La principal respuesta de la directiva encabezada por Baños estuvo en el mercado de fichajes. América incorporó a Miguel Borja para fortalecer su ataque, sumó a Edwin Cerrillo para darle mayor equilibrio al mediocampo y agregó velocidad con Óscar Perea. El último movimiento fue la contratación de Carlos Álvarez, mediapunta español que llegó procedente del Levante UD para convertirse en una alternativa creativa dentro del esquema de Almada. Esa combinación terminó modificando la percepción sobre un mercado que inicialmente generaba dudas entre los aficionados.

Cambio en la estrategia

La política de contrataciones también muestra una modificación importante en el modelo deportivo del América. En lugar de concentrar grandes cantidades de dinero en jugadores con un alto perfil mediático, la directiva buscó perfiles que pudieran integrarse de manera directa a la propuesta futbolística de Almada.

El entrenador uruguayo pretende un equipo intenso, dinámico y capaz de presionar durante diferentes fases del partido. Por eso, las características de los nuevos refuerzos adquieren especial importancia. Perea, con apenas 20 años, representa una apuesta por la velocidad y el desequilibrio, mientras que Álvarez puede aportar asociación y creatividad en el último tercio. Cerrillo ofrece recorrido en el centro del campo y Borja agrega experiencia para competir por la titularidad en ataque.

Este cambio de criterio también permite entender por qué la gestión de Baños comenzó a recibir una valoración diferente. La directiva no solamente necesitaba nombres para reforzar la plantilla, sino jugadores capaces de responder a las exigencias específicas del nuevo cuerpo técnico.mantienen en desarrollo.

Una inversión más controlada

Otro elemento que juega a favor de la gestión azulcrema es el aspecto económico. De acuerdo con los reportes proporcionados, el fichaje de Carlos Álvarez se estructuró alrededor de 5.5 millones de euros fijos más variables, mientras que la llegada de Miguel Borja representó un desembolso cercano a los 2.5 millones de dólares.

El resto de las operaciones permitió mantener el gasto global en un nivel considerablemente menor al de otros mercados recientes. La estrategia representa un cambio relevante para una institución que en anteriores ventanas llegó a realizar inversiones superiores a los 20 millones de dólares por pocos futbolistas de alto perfil.

Ahora, el objetivo es diferente: construir una plantilla competitiva sin comprometer de la misma manera el presupuesto. Además, la juventud de algunos refuerzos abre la posibilidad de obtener beneficios económicos en futuras transferencias, algo que encaja con una política de mayor control financiero y desarrollo de activos.

La nueva estructura de Coapa

La transformación no se limitó a los fichajes. El trabajo de Santiago Baños también quedó respaldado por la reestructuración corporativa de la institución, con la incorporación de Ferran Reverter como director general de la Controladora Deportiva Águilas y Xavier Budó en el área de deportes de alto rendimiento.

La presencia de ambos ejecutivos aportó una estructura diferente para la toma de decisiones y la gestión deportiva. Su experiencia previa en el FC Barcelona permitió incorporar nuevos mecanismos de organización y procesos destinados a acelerar negociaciones y definir objetivos de mercado con mayor precisión.

Ese contexto resulta relevante porque explica por qué América pudo competir por futbolistas que también eran seguidos desde Europa. La operación de Álvarez, por ejemplo, requirió superar el interés de otros clubes españoles que tenían al jugador dentro de sus posibilidades. La directiva azulcrema consiguió avanzar en la negociación y cerrar un acuerdo que terminó llevando al español hacia la Liga MX.

Baños responde con resultados

Las críticas hacia Santiago Baños no desaparecieron de un día para otro, pero el mercado de fichajes le permitió responder con hechos a buena parte de los cuestionamientos que existían alrededor de su gestión. América consiguió cuatro incorporaciones, reinforced distintas zonas del campo y mantuvo una inversión más controlada respecto a otros periodos.

La verdadera evaluación, sin embargo, llegará sobre el terreno de juego. Guillermo Almada tendrá ahora la responsabilidad de integrar a Borja, Cerrillo, Perea y Álvarez a un plantel que busca competir por los objetivos más importantes del semestre. Si las nuevas piezas consiguen elevar el rendimiento del equipo, Baños tendrá argumentos deportivos para respaldar una estrategia que inicialmente generó dudas. La pelota, finalmente, estará en la cancha de Almada para demostrar si el nuevo proyecto de Coapa realmente funciona.