La Liga MX tiene en 2028 una fecha clave para avanzar hacia la centralización de los derechos de transmisión, un proyecto que podría modificar los contratos televisivos de Chivas, Tigres y los otros 16 clubes. Según el periodista David Medrano, las instituciones estarían de acuerdo en no negociar derechos de transmisión masiva más allá de ese año, con el objetivo de facilitar un acuerdo colectivo. Sin embargo, el principal obstáculo será definir cuánto dinero recibirá cada equipo.
La propuesta busca que la Liga MX comercialice los partidos como un solo producto y negocie paquetes de encuentros con televisoras y plataformas digitales. Esto permitiría vender diferentes horarios y jornadas para elevar el valor comercial del campeonato. Antes de ponerlo en marcha, será necesario resolver la situación de los contratos vigentes, el financiamiento para reunir los derechos y las condiciones que aceptarían los clubes.
La pelea por repartir los ingresos
Uno de los esquemas planteados contempla distribuir el 50 % de los ingresos en partes iguales y el otro 50 % mediante criterios variables, relacionados con el rendimiento deportivo, la audiencia y la infraestructura. La mitad igualitaria garantizaría una base económica para las 18 instituciones, mientras que la restante premiaría factores que aumenten el valor del torneo. La fórmula definitiva, sus indicadores y los porcentajes específicos todavía requieren una definición oficial.
Para dimensionar el mecanismo, una simulación con una bolsa hipotética de 100 millones de dólares por temporada dejaría 50 millones para repartir equitativamente: cada club obtendría cerca de 2.78 millones de dólares como base. Los otros 50 millones dependerían de los criterios aprobados. Si una institución consiguiera 4 millones adicionales por sus resultados y su impacto comercial, sumaría 6.78 millones. Estas cantidades son un ejemplo matemático, no ingresos confirmados ni una oferta real de la Liga MX.
Chivas y Tigres, ante el cambio
El debate está en cómo repartir esa segunda bolsa. Una alternativa sería asignar una parte según la posición final y el desempeño en la Liguilla, otra según la audiencia comprobada y el resto por objetivos comerciales e infraestructura. Los equipos más populares podrían reclamar una mayor recompensa por atraer espectadores y patrocinadores; los de menor presupuesto, en cambio, necesitarían garantías para no perder competitividad. Por eso, una distribución transparente, con auditorías independientes y reglas conocidas antes de cada temporada, sería fundamental para evitar conflictos.
Chivas tiene un acuerdo con Amazon para transmitir sus partidos como local en México mediante Prime Video, anunciado en agosto de 2024. Tigres también cuenta con acuerdos de transmisión propios. Una centralización obligaría a revisar cómo encajan esos contratos en una futura negociación colectiva, pero no confirma que Televisa ya haya comprado sus derechos ni que ambos equipos regresarán a esa televisora. La empresa tendría que competir bajo las condiciones comerciales que se establezcan para el nuevo modelo.








