Granit Xhaka protagonizó una de las imágenes más comentadas del Argentina vs. Suiza después de la expulsión de Breel Embolo. El capitán helvético realizó un gesto con las manos hacia sus compañeros que varios aficionados interpretaron como una señal de frustración, resignación o incluso una invitación a abandonar el campo. En redes sociales algunos lo relacionaron con un supuesto amaño favorable a la Albiceleste, pero Xhaka nunca confirmó esa interpretación ni existe una prueba de que el partido estuviera arreglado. Lo único claro es que la decisión arbitral cambió por completo el panorama del encuentro.

La expulsión que desató la reacción

La polémica comenzó cuando el árbitro amonestó inicialmente a Leandro Paredes por una supuesta falta. El VAR llamó al árbitro y la revisión determinó que Embolo había simulado la acción, por lo que se retiró la tarjeta al argentino y se mostró una amarilla al delantero suizo. Como ya estaba amonestado, recibió la roja y dejó a su selección con diez futbolistas durante más de una hora. Xhaka y el técnico Murat Yakin mostraron su inconformidad, mientras Embolo abandonó el campo entre lágrimas.

¿Cómo terminó el partido después de la tarjeta roja?

Suiza resistió con un hombre menos y consiguió mantener el 1-1 durante los 90 minutos, pese a que tuvo que cerrar espacios y defender con dos líneas muy juntas. Dan Ndoye había igualado el gol inicial de Alexis Mac Allister, pero el desgaste terminó pasando factura en el tiempo extra. Julián Álvarez marcó el 2-1 y Lautaro Martínez cerró el 3-1 en el minuto 120. La Albiceleste aprovechó la superioridad numérica, aunque necesitó llegar hasta la prórroga para romper la resistencia del conjunto europeo.

Suiza volvió a quedarse cerca de una semifinal histórica

La eliminación frenó una de las mejores participaciones suizas en una Copa del Mundo. Antes de 2026, la selección había alcanzado los cuartos de final en 1934, 1938 y 1954, pero nunca había conseguido avanzar a semifinales. Además, Argentina volvió a eliminarla como ocurrió en Brasil 2014, cuando un gol de Ángel Di María al minuto 118 decidió aquel cruce de octavos. Xhaka, que también disputó ese partido hace doce años, volvió a despedirse ante el mismo rival y esta vez lo hizo después de una decisión arbitral que seguirá generando debate.