Guillermo Ochoa no sería el único mexicano que se retirará del fútbol tras el Mundial 2026, porque Javier Aguirre también tendría decidido ponerle punto final a su carrera como entrenador después de dirigir su tercera Copa del Mundo con la Selección Mexicana. Memo ya dejó ver que el final de su etapa con el Tri también puede marcar su despedida como futbolista profesional, mientras que el Vasco vive un cierre de ciclo desde el banquillo. La diferencia es que, en el caso de Aguirre, todavía aparece un sueño pendiente que alimenta la conversación: dirigir algún día al Club América, equipo donde jugó, fue campeón y dejó una huella importante.

Dos despedidas que pegarían fuerte en México

La posibilidad de que Ochoa y Aguirre cierren sus caminos después del Mundial 2026 tiene un peso especial porque ambos representan épocas distintas del fútbol mexicano. Memo ha sido el rostro de la portería nacional durante más de una década, mientras que el Vasco ha sido el entrenador de emergencia al que México volvió a llamar en momentos de presión. Uno desde la cancha y otro desde el banquillo, los dos han construido una relación profunda con la Selección Mexicana. Por eso, si el torneo termina siendo el último baile para ambos, no se trataría solo de dos retiros, sino del cierre de dos capítulos históricos para el Tri.

Ochoa vive su sexta Copa del Mundo

Guillermo Ochoa llegó al Mundial 2026 como el mexicano con más Copas del Mundo en su historial, con presencia en seis ediciones. El portero, de 40 años, expresó en una entrevista con FIFA que la Selección Mexicana ha sido la brújula de su carrera y que, al terminar su etapa con el Tri, ya no le ve el mismo sentido a seguir jugando. Aunque en el arranque del torneo aparece como suplente de Raúl Rangel, su legado mundialista incluye actuaciones memorables ante Brasil en 2014, Alemania en 2018 y el penal detenido a Robert Lewandowski en Qatar 2022. Su despedida, por eso, tiene un valor simbólico enorme.

Aguirre dirige su tercer Mundial con el Tri

Javier Aguirre disputa en 2026 su tercer Mundial como entrenador de México, después de haber dirigido al equipo en Corea-Japón 2002 y Sudáfrica 2010. En sus dos experiencias anteriores, el Tri avanzó a octavos de final, primero tras liderar su grupo en 2002 y después como segundo del sector en 2010. Ahora, como anfitrión, el reto vuelve a ser romper la barrera que ha perseguido al fútbol mexicano durante décadas. Además, el Vasco tiene un vínculo directo con América: debutó con las Águilas, fue campeón de liga en la temporada 1983-84 y marcó un gol en aquella final, un antecedente que explica por qué muchos imaginan ese banquillo como un cierre especial para su carrera.