Javier Aguirre justificó la salida de Julián Quiñones ante Inglaterra porque quería darle entrada a Guillermo “Memote” Martínez para buscar más presencia aérea en el área. La decisión generó debate porque Quiñones había sido uno de los mejores jugadores de México, marcó el descuento antes del descanso y todavía le daba velocidad al ataque. La apuesta por el centro delantero físico no cambió el partido, y ahí empezó la discusión más fuerte.
El plan de Aguirre era ganar peso dentro del área inglesa
La lectura del Vasco fue meter a un delantero con más cuerpo para pelear con los centrales, fijar marcas y buscar remates de cabeza. Guillermo Martínez, por estatura y perfil, parecía una opción lógica para cargar el área cuando México necesitaba empatar. El problema fue que esa idea nunca terminó de pesar, porque el Memote no logró conectar una acción clara por arriba y el partido empezó a pedir algo distinto.
¿Por qué dolió tanto sacar a Julián Quiñones?
La salida de Quiñones dolió porque era el atacante que más incomodaba a Inglaterra con potencia, choque y arranques al espacio. Además, venía de marcar el 2-1 y mantenía viva la sensación de que podía provocar otra jugada peligrosa. Con Inglaterra jugando con diez hombres tras la expulsión de Jarell Quansah, México necesitaba abrir la cancha, acelerar y atacar con ventaja, no perder a una de sus piezas más explosivas.
El juego aéreo no alcanzó para romper el cierre inglés
Inglaterra terminó resistiendo con orden, con Jordan Pickford y su defensa sosteniendo el área mientras México empujaba en los últimos minutos. Raúl Jiménez descontó de penal y el Azteca volvió a creer, pero el ingreso del Memote no produjo el remate que Aguirre buscaba. La eliminación deja al Vasco bajo la lupa, porque el cambio que debía darle una solución al Tri terminó quitándole velocidad justo cuando el rival más sufría.







