Jesús Gallardo, uno de los futbolistas de mayor confianza para Javier Aguirre en la Selección Mexicana, tuvo un camino muy distinto al que vive actualmente en el Mundial 2026. Antes de consolidarse como profesional y representar a México en los escenarios más importantes del fútbol, ayudaba a vender tortas para apoyar a su familia y poder costear sus actividades deportivas. Con trabajo, sacrificio y perseverancia, el lateral logró abrirse paso hasta convertirse en uno de los jugadores más experimentados del combinado nacional.
El sacrificio que marcó sus primeros años
La infancia de Gallardo estuvo marcada por las dificultades económicas en Cárdenas, Tabasco. De acuerdo con testimonios de su familia, el futbolista vendía tortas al salir de la escuela para reunir dinero y poder participar en torneos locales, comprar uniformes y cubrir otros gastos relacionados con el fútbol. Incluso, en más de una ocasión se distraía jugando en la cancha y olvidaba completar sus ventas, una anécdota que hoy forma parte de la historia que lo acompañó hasta la élite del deporte mexicano.
Una carrera que lo llevó a tres Copas del Mundo
Jesús Gallardo debutó en la Primera División con Pumas UNAM en 2014 y posteriormente pasó por Monterrey antes de llegar al Toluca. Con la Selección Mexicana participó en los Mundiales de Rusia 2018, Catar 2022 y ahora forma parte de la plantilla que disputa el Mundial 2026 bajo el mando de Javier Aguirre. Además, suma más de 100 partidos internacionales y se ha consolidado como uno de los laterales más constantes del fútbol mexicano en la última década.
La confianza de Aguirre en uno de los líderes del Tri
La presencia de Gallardo en la convocatoria mundialista refleja la confianza que Javier Aguirre mantiene en su experiencia y capacidad dentro del grupo. El defensor fue incluido entre los 26 jugadores que representan a México en la Copa del Mundo y apunta a tener un papel importante dentro del plantel gracias a su recorrido internacional, liderazgo y conocimiento de este tipo de torneos. A sus 31 años, afronta la que es su tercera participación mundialista y una nueva oportunidad para dejar huella con la camiseta nacional.







