Chivas ya tiene boleto a la Liguilla, está empatado a 29 puntos en la cima con América y Cruz Azul, y aun así Gabriel Milito sigue sin renovar. El argentino cobra alrededor de 1,8 millones de dólares al año, según TV Azteca y Bolavip, casi tres veces menos que los 5 millones que gana Matías Almeyda en Rayados, un equipo que hoy está fuera de la zona de clasificación.
Su contrato vence el 30 de junio de 2027. Faltan dos jornadas y en Verde Valle no hay ninguna firma nueva.
Lo curioso es el tono. Después del 4-2 al Atlante, Milito no pidió nada ni mandó recados. Al contrario, se deshizo en elogios para la directiva.
Milito no reclama: elogia a Amaury
En la conferencia del sábado en el Akron el técnico habló de su tercera Liguilla seguida y le dio el crédito a la oficina. Lo dijo así, según recogió Chivas Pasión de Bolavip:
“Apoyo incondicional de Amaury, gran gestión del área deportiva. Al final, cuando juntás o tenés la posibilidad de juntar jugadores con talento y tenés acierto, eso ayuda a que el rendimiento sea el que viene mostrando el equipo”.
Y remató con algo que en el futbol mexicano no se escucha tan seguido: “No hay un solo fichaje que llegue al club sin que todos estemos de acuerdo. No hay un solo jugador que necesitemos que salga sin estar todos de acuerdo”.
Hace dos semanas, cuando le preguntaron directamente por su futuro tras el 1-1 con Tigres, Milito evitó hablar de su renovación con un seco “no es momento para hablar de ese tema”. Ahora cambió la evasiva por el halago. No es un ultimátum, pero sí una forma elegante de recordar quién armó este equipo junto a la directiva.
Amaury también habla bonito, pero no firma
Del otro lado, el dueño también salió a cuidar las formas. Amaury Vergara dijo en exclusiva para TUDN que “la comunicación es la mejor que se ha tenido en muchos años en Chivas” y que la mala racha “quedó atrás”. También reconoció “áreas de oportunidad” ligadas a la juventud del plantel.
Mucha armonía, pocos papeles. Porque mientras los dos se echan flores en público, lo que se publicó en octubre fue otra cosa. MARCA México escribió el 21 de octubre que en Verde Valle “no se percibe un interés claro” por retenerlo y que las pláticas no avanzaban. TyC Sports fue más lejos: dijo que nadie de la dirigencia se había sentado con él para negociar la extensión.
En este espacio ya contamos que Amaury le habría puesto una condición a Milito para seguir. La lectura más lógica es que la directiva quiere ver la Liguilla antes de mover la pluma. Y ahí está el detalle.
Tres Liguillas seguidas, algo que no pasaba desde Almeyda
Con el triunfo ante Atlante, Chivas suma tres fases finales consecutivas con el mismo técnico: Apertura 2025, Clausura 2026 y Apertura 2026. Como recordó Récord, eso no ocurría desde el Pelado, que lo logró en el Clausura 2016, el Apertura 2016 y el Clausura 2017. Aquella racha terminó con el título, y ese es justo el listón con el que van a medir a Milito.
Porque la regularidad ya la tiene. Lo que le falta es la Liguilla. Según el recuento de Excélsior, en fase final con Chivas lleva seis partidos: una victoria, dos empates y tres derrotas. Y las dos eliminaciones tienen el mismo verdugo: Cruz Azul, primero en cuartos del Apertura 2025 y después en semifinales del Clausura 2026, cuando el Rebaño había sido sublíder con récord de puntos.
El dato que pesa: 1,8 millones contra 5
Aquí entra la comparación que nadie en Guadalajara puede ignorar. Cuando llegó del Atlético Mineiro, en mayo de 2025, Héctor Huerta reportó en ESPN un salario de 1,6 millones de dólares anuales. Hoy los reportes de TV Azteca lo ubican en unos 32 millones de pesos, cerca de 1,8 millones de dólares. El club nunca ha confirmado la cifra.
Almeyda, el último técnico que le dio una racha así al Rebaño, cobra alrededor de 5 millones de dólares al año en Monterrey, según Bolavip. Son 3,2 millones de diferencia. Y la tabla de este torneo hace la cuenta todavía más incómoda: Chivas tiene 29 puntos y Rayados, 21. Ocho puntos menos con un sueldo casi tres veces mayor. Rayados se cayó al noveno lugar y Almeyda se juega la clasificación en tres visitas.
No es que el dinero lo explique todo. Pero en una negociación, ese número es un argumento. Si Chivas espera demasiado, otro club puede ofrecerle a Milito lo que vale en el mercado. Ya pasó en agosto, cuando su nombre sonó en River. Él cerró la puerta con un “tengo un compromiso muy grande con Chivas”, pero los rumores no se van solos cuando el contrato se acerca a sus últimos meses.
Dos partidos para convencer y un examen ante Cruz Azul
El calendario parece hecho a propósito. Chivas visita a León el domingo 8 de noviembre a las 20:00 horas (centro de México) en el Nou Camp y cierra el domingo 22 ante Cruz Azul en el Akron a las 17:00. Justo contra el equipo que lo eliminó dos veces y que también suma 29 puntos, aunque quedó tercero por un gol de diferencia.
En medio, Milito tiene que manejar un vestidor con decisiones que ya hacen ruido, como la de Hugo Camberos, que pasó de titular a 69 minutos en cinco partidos.
Mi lectura: la directiva tiene la sartén por el mango, porque el contrato todavía corre casi ocho meses y no tiene prisa. Pero el que de verdad se está jugando algo es Chivas. Hace años que el club no encontraba un técnico que le diera estabilidad, y dejarlo colgado hasta junio sería darle al resto de la liga una ventaja gratis. Milito ya puso su parte: tres Liguillas y una sonrisa para Amaury. Ahora le toca a la oficina.








