Cruz Azul contempla una inversión que podría alcanzar los 350 millones de dólares para construir su nuevo estadio, pero la idea inicial no pasa por levantar un inmueble para 60 mil personas. Víctor Velázquez ha explicado que el proyecto está pensado para aproximadamente 45 mil aficionados, una capacidad que responde al promedio de asistencia y al modelo financiero planteado por la Cooperativa. Lo interesante es que el diseño buscaría permitir una futura ampliación si la demanda crece, por lo que esos 45 mil lugares no necesariamente serían el límite definitivo.

La apuesta tampoco sería únicamente futbolística. Velázquez ha señalado que desea un estadio multiusos, capaz de funcionar como centro de espectáculos cuando Cruz Azul no tenga partidos. El proyecto contempla áreas comerciales y de entretenimiento, mientras otras versiones han hablado incluso de hotel y complejo deportivo. Además, se estudia una cancha removible para proteger el césped durante conciertos y eventos masivos. Esa versatilidad sería fundamental para evitar que el inmueble permanezca sin generar ingresos durante buena parte de la semana.

Cruz Azul proyecta 45 mil lugares en su estadio

La cifra puede llamar la atención porque 350 millones de dólares normalmente se asocian con estadios de mayor capacidad. Sin embargo, Velázquez explicó desde 2023 que el presupuesto estimado se encontraba entre 300 y 350 millones, incluyendo infraestructura complementaria alrededor del inmueble. Reportes más recientes han calculado el proyecto entre 250 y 300 millones, por lo que los 350 representan el techo manejado públicamente. La prioridad no sería simplemente meter más personas, sino construir un recinto moderno, comercial y completamente propiedad de la Cooperativa.

La posibilidad de ampliar el aforo cobraría importancia si el estadio consigue atraer otro tipo de eventos. Cruz Azul quiere que su nueva casa pueda organizar conciertos y grandes espectáculos, mientras la opción de recibir encuentros de futbol americano aparece como una posibilidad ligada a un recinto adaptable, aunque hasta ahora no existe un acuerdo con la NFL. La cancha removible precisamente permitiría transformar el espacio sin destruir el terreno de juego, una tecnología que todavía no utiliza ningún estadio de Liga MX y que podría cambiar completamente el negocio del proyecto.

El nuevo estadio de Cruz Azul necesitaría tres años de construcción

El tiempo también será determinante. Velázquez ha calculado que, una vez conseguido el terreno y todos los permisos, levantar el inmueble podría tomar entre dos años y medio y tres años. Cruz Azul asegura tener avanzado el proyecto arquitectónico, el plan de trabajo y las alternativas de financiamiento, pero todavía necesita cerrar definitivamente la ubicación. Esa ha sido la principal barrera durante años y explica por qué la institución continúa jugando como local en inmuebles que no le pertenecen.

Por ahora, los 45 mil aficionados representan el punto de partida y no una señal de falta de ambición. La directiva busca un estadio ajustado a su demanda actual, pero con posibilidades comerciales mucho mayores que las de una cancha utilizada únicamente cada dos semanas. Si posteriormente el mercado exige aumentar la capacidad, el proyecto pretende tener margen para crecer. Primero deberá aparecer el terreno definitivo; después comenzará el verdadero desafío de convertir esos 350 millones de dólares en la casa que Cruz Azul lleva décadas esperando.