Tal parece que Emilio Azcárraga ha perdido parte del poder que históricamente se le atribuyó dentro de la Liga MX, tiene un perfil institucional mucho más bajo y ya no existe la misma percepción de una estructura completamente alineada con Televisa. La aparición del denominado G8, un bloque de clubes que busca recuperar espacios de decisión dentro del futbol mexicano, es una muestra de ese cambio. Incluso en el arbitraje, donde durante años se acusó al América de recibir supuestas ayudas, recientes decisiones han terminado perjudicando a las Águilas: Fernando Guerrero y Roberto García Orozco cuestionaron acciones determinantes ante Rayados. Estos episodios sí contrastan con la imagen de dominio absoluto que durante años acompañó a su nombre. Y hay otros antecedentes en los que América tampoco recibió un trato favorable.

Otros casos donde el América salió perjudicado

En febrero de 2021, América venció 2-0 al Atlas, pero perdió los tres puntos en la mesa por alineación indebida de Federico Viñas, quien estuvo en la banca sin aparecer en la hoja oficial. La Comisión Disciplinaria cambió el resultado a 3-0 para Atlas. En 2025, Roberto García Orozco sostuvo que el VAR dejó pasar un penal sobre Henry Martín en la final de ida ante Toluca; en 2026 volvió a señalar decisiones contra América frente a Pumas y Rayados. No prueba una persecución, pero rompe la idea de que cada decisión importante favorece a las Águilas. Ese cambio coincide con un Azcárraga mucho menos expuesto luego de lo acontecido con los problemas administrativos con FIFA.

El problema con FIFA y el bajo perfil de Azcárraga

Azcárraga dejó la presidencia ejecutiva del Consejo de Grupo Televisa el 24 de octubre de 2024, tras solicitar licencia mientras se resolvía una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos relacionada con actividades vinculadas a FIFA. Televisa informó que cooperaba y, en su reporte anual de 2025 presentado en 2026, todavía señalaba que seguía de licencia. Eso no implica culpabilidad, pero sí redujo su exposición pública. Mientras conserva peso en Grupo Ollamani, ese menor protagonismo coincide con el crecimiento de un bloque que busca repartir el poder.

El grupo que busca el poder del futbol mexicano

Mediotiempo, mediante Rubén Rodríguez, reportó en abril de 2026 la consolidación de un G8 integrado por Chivas, Pachuca, León, Atlético de San Luis, Toluca, Monterrey, Tigres y Juárez. Según esa versión, el grupo busca recuperar comités de control y reducir la capacidad de decisión históricamente atribuida a Televisa. No es una organización oficial registrada como “G8”, pero sí fue presentada como un bloque político dentro de la Asamblea de Dueños. Ese contrapeso explica por qué Azcárraga ya no tendría un escenario tan favorable como antes. Aun así, conserva nombres cercanos a la estructura.

Los directivos que apoyan a Azcárraga

Ivar Sisniega, Mikel Arriola y Francisco Iturbide ocupan cargos centrales, aunque no existe evidencia pública suficiente para calificarlos como operadores personales de Azcárraga. Sisniega es presidente ejecutivo de la FMF, Arriola continúa como comisionado e Iturbide asumió en julio de 2026 la presidencia ejecutiva de la Liga MX. Iturbide, además, pasó por las fuerzas básicas del América. En 2025, el exdirectivo Emilio Maurer afirmó que Televisa seguía teniendo influencia dentro de la Federación y mencionó específicamente a Arriola. El poder de Azcárraga no ha desaparecido, pero hoy enfrenta más contrapesos y una Asamblea menos alineada.