La entrada de Érick “Chiquito” Sánchez sobre un jugador del Atlas no ameritaba automáticamente tarjeta roja porque, de acuerdo con la interpretación de Fernando “el cantante” Guerrero, fue una acción temeraria sancionable con amarilla, pero no necesariamente una jugada con fuerza excesiva que pusiera en peligro la integridad del rival. La Regla 12 de la IFAB distingue entre una entrada temeraria, que se castiga con amonestación, y una acción de juego brusco grave o conducta violenta que justifique la expulsión.
Fernando Cevallos cuestionó la decisión arbitral: “Chiquito Sánchez jugando gratis tras una patada sin balón a la cadera y en otra jugada hay un codazo dentro del área que era penal para el Atlas… Así gana el América 2-0 en el Jalisco”. Sin embargo, el marcador final fue 5-2 a favor del América, que se llevó los tres puntos en su visita al Atlas. Guerrero, por su parte, sostuvo: “Era tarjeta amarilla para Sanchez del @ClubAmerica por esta entrada de manera temeraria sobre el jugador de @AtlasFC”.
Por qué no correspondía la roja
La clave está en diferenciar una entrada imprudente de una acción que implique un riesgo grave para el adversario. Una patada sin balón puede ser sancionada como conducta violenta si el futbolista emplea fuerza excesiva o brutalidad, pero la ausencia de balón no significa que toda acción de ese tipo deba terminar en expulsión. En la jugada de Sánchez, la interpretación de Guerrero fue que correspondía amarilla por temeridad. Para sostener que la roja era obligatoria tendría que apreciarse una conducta que alcanzara el umbral de expulsión previsto en el reglamento.
Por eso, aunque Cevallos reclamó que el americanista debió abandonar el campo, la lectura de Guerrero coincide con una sanción menos severa. La decisión no depende únicamente de que exista contacto, sino de la intensidad, el riesgo generado y la naturaleza de la acción. Sin una revisión concluyente de todos esos elementos, no es correcto afirmar que la tarjeta roja era obligatoria.
El codazo y el calendario azulcrema
Cevallos también reclamó un posible penalti por un codazo dentro del área. En esa acción, el jugador del América se levantó primero y no se aprecia una intención clara de golpear al rival; aun así, levantarse antes no descarta por sí solo una infracción. El árbitro debía valorar si existió un golpe o intento de golpe sancionable. Si se confirma una falta de esa naturaleza por parte de un defensor dentro de su propia área y con el balón en juego, corresponde penalti; si no hay una infracción demostrable, el contacto no basta para señalarlo.
Tras el 5-2 sobre Atlas, el América mantiene un partido pendiente y afronta un cierre exigente del Apertura 2026. Sus próximos compromisos de fase regular incluyen el duelo ante Pachuca, el partido pendiente contra Tijuana, el enfrentamiento con Toluca y las visitas a Pumas y Tigres. Esos encuentros serán determinantes para sostenerse en la parte alta de la tabla y llegar a la Liguilla con ventaja. Las fechas y los horarios definitivos deben confirmarse con la programación oficial de la Liga MX.








