Guillermo Almada cambió por unos segundos su habitual intensidad en el banquillo después del empate del Club América ante Chivas. En el video difundido por OCF Media se observa al entrenador haciendo repetidamente un gesto con las manos hacia abajo, aparentemente pidiendo calma después del 2-2 conseguido por Miguel Borja al minuto 74. América acababa de remontar una desventaja de dos goles en apenas tres minutos y el uruguayo parecía buscar que sus jugadores recuperaran la concentración en lugar de dejarse llevar por la celebración. El partido todavía tenía mucho por delante.
La reacción tuvo sentido por cómo se había desarrollado el Clásico Nacional. Chivas se fue al descanso con ventaja de 2-0, después del gol de Bryan González al 32 y una segunda anotación rojiblanca durante el tiempo agregado de la primera mitad. América había tenido problemas para contener los ataques por los costados y Almada hizo ajustes desde temprano en el complemento. Alejandro Zendejas y Alan Cervantes salieron al 52, mientras Borja entró al 66 por Raphael Veiga. Ese último movimiento terminó cambiando completamente el escenario.
Borja necesitó solamente cinco minutos para meterse en el partido. Al 71 marcó el 2-1 con una chilena dentro del área y, apenas tres minutos después, aprovechó una pelota que Henry Martín dejó servida para colocar el 2-2. Fue justo después de esa segunda anotación cuando las cámaras captaron a Almada pidiendo bajar las revoluciones. La lectura más directa del gesto es que buscaba evitar que América se desordenara después de recuperar el partido, algo especialmente importante para un equipo que venía de recibir cuatro goles frente a Cruz Azul.
Miguel Borja marcó dos goles en tres minutos ante Chivas
El colombiano fue suplente y entró al minuto 66, pero terminó convertido en la figura del América. Claro Sports registró sus goles al 71 y 74, suficientes para rescatar el empate después de que las Águilas estuvieron abajo durante buena parte del encuentro. Borja también había marcado en la derrota 4-3 contra Cruz Azul una semana antes, por lo que volvió a responder entrando desde el banquillo. Su impacto explica por qué el festejo levantó al Estadio Banorte, aunque Almada reaccionó de una forma mucho más controlada.
La intensidad que Guillermo Almada exige al América
El gesto resulta llamativo porque Almada es identificado por su intensidad permanente. El propio Franco Rossano explicó durante la pretemporada que el entrenador pide “intensidad” y “levantar las revoluciones”, mientras Dagoberto Espinoza también describió sus entrenamientos como más rápidos y físicos. En ese contexto, pedir calma después del empate no contradice su idea: muestra otra parte de la gestión del partido. Después de dos goles en tres minutos, necesitaba que América continuara atacando sin perder posiciones ni regalar espacios mientras buscaba completar la remontada.
América finalmente no encontró el tercer gol y el Clásico terminó 2-2, resultado con el que evitó una segunda derrota consecutiva después del tropiezo frente a Cruz Azul. La reacción dejó a Borja como protagonista y también mostró una imagen menos habitual de Almada, más preocupado por ordenar que por celebrar. No existe audio que permita conocer exactamente qué gritó desde la banda, pero el movimiento de sus manos apunta a una petición de tranquilidad. Ahora el técnico deberá mantener esa concentración cuando las Águilas visiten a Necaxa en la siguiente jornada.








