Guillermo Ochoa reconoce que Javier Aguirre fue determinante para cambiar su mentalidad y empujarlo a buscar una carrera en Europa, después de vivir uno de los golpes más duros de su trayectoria durante el Mundial de Sudáfrica 2010. El guardameta del Club América llegó al torneo convencido de que tendría la oportunidad de defender la portería del Tri, pero terminó como suplente de Óscar Pérez, una decisión que terminó transformando sus objetivos profesionales.

Javier Aguirre provocó el golpe que cambió a Ochoa

Ochoa recordó que antes de aquel Mundial tenía una percepción diferente sobre su lugar dentro de la Selección Mexicana, pues consideraba que llegaría al torneo con posibilidades claras de ser titular.

“Era un Mundial que todos pensábamos, incluso yo, con más relajado, más tranquilo, pues que yo iba a jugar”, explicó el guardameta, quien reconoció que la decisión de Aguirre representó un duro golpe de realidad.

“Fue un golpe de realidad bastante duro cuando llegó el Mundial y no jugué”, agregó Ochoa al recordar aquella etapa, aunque con el paso del tiempo entendió que la situación podía convertirse en un punto de partida para buscar algo más fuera de México.

Ochoa rechazó una renovación millonaria con América

Después de aquella experiencia, el portero comenzó a mirar su futuro de una manera distinta y tomó una decisión que terminaría modificando por completo su trayectoria. Ochoa explicó que tenía sobre la mesa una renovación económica importante para continuar en México, pero decidió rechazarla porque consideraba que necesitaba abandonar su zona de confort.

“Eso me hizo querer todavía más salir de mi zona de confort, salir del lugar donde estaba”, señaló el mexicano, quien tenía claro que para convertirse en el portero que aspiraba a ser necesitaba probarse en otro futbol.

“Tuve una renovación para quedarme en México, una renovación de bastante dinero, y mi meta y mi objetivo estaba claro: ‘Si quiero ser el portero que creo que soy, me tengo que ir de aquí’”, relató.

Europa se convirtió en el nuevo objetivo de Guillermo Ochoa

La decisión llevó a Ochoa a buscar nuevos retos fuera de la Liga MX. El guardameta entendía que permanecer en México podía representar seguridad económica y deportiva, pero también consideraba que su crecimiento dependía de enfrentarse a un escenario completamente diferente.

“Tengo que crecer, tengo que buscarme otros aires y para eso está allá, está en Europa”, explicó el arquero, quien finalmente dio el paso hacia el futbol europeo en 2011.

Antes de consolidarse como uno de los mexicanos con mayor recorrido internacional, Ochoa tuvo que superar otro obstáculo importante. Cuando parecía encaminado hacia el París Saint-Germain, el caso de clembuterol que involucró a varios integrantes de la Selección Mexicana alteró nuevamente sus planes y complicó las condiciones de su salida.

El caso del clembuterol cambió las condiciones para Ochoa

Ochoa recordó que, mientras su futuro parecía encaminarse hacia París, apareció un nuevo problema que volvió a modificar el panorama económico y deportivo que tenía por delante.

“Cuando parece que todo se está acomodando, que casi estoy hecho con el París, llega el tema del clembuterol, otro golpe de la vida”, relató el guardameta.

El episodio también tuvo consecuencias en la valoración de su posible renovación en México. Ochoa explicó la situación con una comparación económica: “Lo que me offeredían, los 10 pesos que me ofrecían para quedarme, con el tema del clembuterol pues ya se habían convertido en 5 pesos”.

Ochoa convirtió el golpe en una carrera histórica

A pesar de todos los obstáculos, Ochoa terminó dando el salto al futbol europeo y comenzó una trayectoria que lo llevó por Francia, España, Bélgica, Italia y Portugal. Ajaccio fue su primera parada, antes de defender las porterías de Málaga, Granada, Standard de Lieja y Salernitana, además de su posterior regreso al futbol mexicano y nuevas experiencias internacionales.

La historia también convirtió aquella suplencia ante Sudáfrica 2010 en uno de los episodios más importantes de su carrera: lo que inicialmente representó una decepción terminó reforzando su decisión de salir de México. Más de una década después, Ochoa mira aquel momento con otra perspectiva y reconoce que el golpe recibido bajo las órdenes de Aguirre terminó empujándolo hacia el camino que quería recorrer.