Carlos Álvarez dejó una de las jugadas de lujo del amistoso entre América y Cruz Azul. El español recibió frente a Agustín Palavecino y, cuando el mediocampista celeste intentó cerrarle el paso, le pasó el balón entre las piernas para continuar la acción. En México, la jugada se conoce simplemente como un “túnel”, y el recurso del futbolista azulcrema provocó aplausos por la facilidad con la que resolvió el uno contra uno. Una pequeña muestra de la confianza que empieza a ganar dentro del equipo.
La acción también llega en un momento importante para Álvarez. El mediapunta apenas aterrizó en México durante septiembre después de abandonar el Levante, club con el que acumuló 14 goles y 14 asistencias en 105 partidos durante tres temporadas. Desde su presentación, Guillermo Almada dejó claro que conocía bien sus condiciones por su etapa como entrenador en España y que esperaba que aumentara la competencia interna. Ahora, poco a poco, el español comienza a demostrar por qué el técnico insistió en incorporarlo.
Su adaptación tampoco fue inmediata. Primero tuvo que completar el trámite de su visa de trabajo y recién después quedó disponible para competir oficialmente con América. Claro Sports confirmó que comenzó a entrenar al parejo del plantel desde el 8 de septiembre, apenas unos días después de aterrizar en México. Desde entonces ha tenido que entender movimientos, ritmos y asociaciones diferentes a las que manejaba en España. El túnel a Palavecino no define su proceso, pero sí muestra que empieza a jugar con mayor soltura.
Precio de la llegada de Carlos Álvarez al América
América realizó una apuesta importante por el español. AS México informó que la operación con Levante se cerró por aproximadamente 5 millones de euros fijos más uno adicional en variables. Álvarez, además, llegaba con una valoración de mercado cercana a 15 millones de euros, de acuerdo con Transfermarkt citado por TUDN. Es decir, no llegó únicamente como una alternativa de rotación: la directiva invirtió pensando en un futbolista capaz de competir por un lugar importante. Por eso cada aparición empieza a ser observada con lupa.
Guillermo Almada aprovecha la creatividad de Carlos Álvarez
La principal virtud del español está precisamente en acciones como la que dejó frente a Palavecino. Puede jugar por dentro, partir desde una banda y asociarse cerca del área, algo que le ofrece a Almada diferentes variantes junto a Raphael Veiga, Alejandro Zendejas, Brian Rodríguez, Óscar Perea y Miguel Borja. Claro Sports destacó desde su llegada que su presencia permite modificar el frente ofensivo sin alterar completamente el sistema. Si mantiene esa confianza para encarar y romper líneas, puede convertirse en una pieza cada vez más difícil de sacar.
El amistoso frente a Cruz Azul sirvió justamente para eso: sumar minutos, probar sociedades y acelerar la adaptación de los refuerzos antes del regreso de la Liga MX. Álvarez todavía debe ganarse un puesto estable y demostrar que puede repetir estas acciones cuando haya puntos en juego, pero ya empieza a dejar detalles que llaman la atención. El túnel a Palavecino fue apenas una jugada, aunque también dejó una señal clara: el español comienza a sentirse cómodo con la camiseta del América y Almada tiene otra alternativa para desequilibrar.







