Carlos Álvarez celebró con emoción su primer gol con el América en la victoria 5-3 ante León, por la Jornada 12 del Apertura 2026. El mediapunta español anotó al minuto 34 para el 2-0 parcial, tras una jugada en la que Henry Martín protegió el balón dentro del área y se lo dejó en posición de definir, Martín que venia de marcar el primer gol tras un polémico penal. Según Récord, le bastaron cuatro partidos y 153 minutos para estrenarse, en su segunda titularidad con las Águilas, y por primera vez apareció como enganche en lugar de jugar por una banda. Esa posición le dio más contacto con el balón y más participación en la elaboración ofensiva. Y con el gol llegó un apodo que ya se hizo viral: “Pelusa”.
El sobrenombre nació de las similitudes físicas y de ciertos movimientos que los aficionados encontraron con Diego Armando Maradona. El español, de 1.68 metros, explicó que surgió por llevar el cabello largo, jugar con la camiseta por dentro y algunos gestos en la cancha, aunque aclaró que no pretende compararse con el argentino. En su etapa en el Levante también lo llamaban “Magic Carlitos”, pero prefiere que le digan Carlos. Lo bueno es que el América ganó, llegó a 24 puntos y mantiene el liderato con un partido menos que varios perseguidores. El reto ahora es que el entusiasmo no se quede en una sola noche.
Álvarez y su historia en Levante
Carlos Álvarez nació el 6 de agosto de 2003 en Sanlúcar la Mayor, Sevilla, y se formó en las categorías inferiores del Sevilla FC, con el que debutó en el primer equipo en la temporada 2022-23. Llegó al Levante en 2023 y se volvió uno de los futbolistas importantes del club valenciano. Su virtud es actuar entre líneas, conducir en espacios reducidos y encontrar pases que rompan defensas. No es solo un extremo de velocidad: también puede ser mediapunta o interior ofensivo y aparecer como segunda amenaza de gol. Esa versatilidad convenció al América antes del cierre del mercado de 2026. Y su paso por España dejó números que lo respaldan.
Según AS, en el Levante registró 105 partidos, 14 goles y 14 asistencias. Su momento más recordado fue el 25 de mayo de 2025, cuando anotó en el minuto 96 ante el Burgos y aseguró el ascenso a Primera. En 2025-26 jugó 30 partidos, con 1,899 minutos, tres goles y una asistencia, y su salida se reportó por cinco millones de euros fijos y cerca de un millón en variables, con una parte para el Sevilla. No llegó solo por su melena: es un mediapunta con experiencia, producción y capacidad para construir juego. Falta ver si puede repetirlo en México.
Álvarez compite en el América
Ante León, Guillermo Almada lo colocó como enganche detrás de Henry Martín, en un esquema con Alejandro Zendejas, Erick Sánchez, Raphael Veiga y Brian Rodríguez como piezas o alternativas del frente ofensivo. Zendejas y Brian comenzaron por los costados, Henry fue la referencia y Veiga apareció en el once inicial. Álvarez puede pelear por minutos como mediapunta con Veiga y Sánchez, pero para jugar por una banda tendría que competir con Zendejas y Brian. Su gol le da argumentos, aunque no garantiza la titularidad. Almada deberá valorar si su movilidad ayuda a conectar el medio con Henry o si necesita otras características según el rival. Y la actuación ante León abrió una opción táctica que puede repetirse.
El panorama colectivo también lo favorece: antes de la fecha, las Águilas tenían 21 puntos en diez partidos, por delante de Toluca y Querétaro, que sumaban 20, y con la victoria llegaron a 24. El liderato es una buena posición para preparar el cierre de la fase regular, aunque deberán sostener el ritmo para llegar fuerte a la Liguilla. Para Álvarez, el objetivo inmediato es aprovechar la confianza, sumar minutos y competir sin perder de vista que el plantel tiene jugadores consolidados. Su pasado en España muestra que puede producir goles y asistencias; su desafío es hacerlo con regularidad. “¡El primero de muchos, Magic!”, dice el mensaje que acompañó su estreno, pero solo sus próximas actuaciones dirán si el “Pelusa” se vuelve habitual en el América de Almada. Y en Coapa, un apodo pega rápido, pero los minutos hay que ganárselos.







