Matías Almeyda decidió no cargar contra Luis Enrique Santander pese a la polémica que rodeó la derrota 3-1 de Monterrey ante Atlético de San Luis. El técnico reconoció que no entendió completamente por qué se anuló el gol de Omar Gálvez que representaba el empate, pero rápidamente evitó utilizar esa decisión como excusa. “No me detengo en eso, ya pasó, lo que pasó, pasó”, señaló después del encuentro. También admitió que aquel 1-1 habría sido muy importante porque podía llevar el partido hacia otro escenario. Para Almeyda hubo una decisión discutible, pero Rayados tenía problemas mucho más profundos que explicar antes de mirar únicamente hacia el árbitro.

El gol anulado pudo cambiar completamente el escenario

Monterrey perdía 1-0 cuando Omar Gálvez consiguió mandar el balón a la portería, pero Santander terminó invalidando la anotación después de la intervención arbitral por una acción previa. Almeyda confesó incluso cierta confusión: “Supuestamente se anulaba el gol porque era falta nuestra, se debería jugar para el otro lado, pero bueno, siempre hay una primera vez”. El argentino considera que haber empatado en ese momento podía permitirle corregir algunos problemas y disputar “otro tipo de partido”. Sin embargo, Atlético de San Luis terminó aprovechando las fallas regiomontanas y amplió posteriormente su ventaja.

Almeyda prefirió señalar los errores de su propio equipo

La postura del entrenador fue muy diferente a la que suelen asumir los técnicos después de una noche llena de decisiones arbitrales discutidas. Almeyda reconoció que Rayados estuvo lejos de su mejor versión y aseguró que existen “muchas cosas por corregir” después de las derrotas recientes. También elogió a San Luis y señaló que el rival supo aprovechar momentos claves, además de beneficiarse de errores cometidos por Monterrey. Es decir, aunque considera que el gol de Gálvez podía modificar el desarrollo, no responsabilizó a Santander del 3-1.

Santander arbitró la final que Almeyda ganó con Chivas ante Tigres

El antecedente ocurrió el 28 de mayo de 2017, cuando Chivas derrotó 2-1 a Tigres en la vuelta de la final del Clausura y conquistó el campeonato con global de 4-3. Almeyda dirigía al Guadalajara y Santander era precisamente el árbitro central. En tiempo agregado, con Tigres buscando el empate, Jair Pereira derribó a Ismael Sosa dentro del área, pero el silbante decidió no señalar penal. La acción se convirtió inmediatamente en una enorme polémica y llegó a popularizar el famoso reclamo “sí era penal”. ESPN describió aquella jugada como una clara infracción que pudo llevar la definición al tiempo extra.

Almeyda llegó a reconocer que aquel penal contra Tigres sí existió

Semanas después de conquistar el campeonato, Almeyda fue preguntado por aquella acción y respondió sin rodeos: “Es verdad que fue penal”. El argentino explicó que los árbitros pueden equivocarse tanto a favor como en contra y defendió que ese error no debía borrar todo lo realizado por Chivas para conseguir el título. Con el paso del tiempo, Santander también admitió que debió sancionar la infracción sobre Ismael Sosa. Nueve años después volvieron a encontrarse en otra noche cargada de polémica, solo que esta vez la decisión discutida perjudicó al equipo de Almeyda.