Miguel Herrera podría enfrentar una sanción de hasta cinco partidos si la Comisión Disciplinaria decide investigar el encontronazo que protagonizó con un aficionado de León y considera que existió una expresión discriminatoria. Durante el intercambio, al técnico del Atlante se le atribuye haber utilizado la palabra “maricón”, situación que elevaría la gravedad del incidente más allá de una simple discusión con un espectador. La FMF tiene publicado su Reglamento de Sanciones correspondiente a la temporada 2026-2027, por lo que cualquier resolución deberá salir de ese marco disciplinario.
Insultar al público ya puede generar un castigo
Incluso si la Comisión no considera el término como discriminatorio, Herrera podría tener problemas por su enfrentamiento con el aficionado. Los reglamentos disciplinarios de la FMF han establecido sanciones de uno a tres partidos para quienes falten al respeto o insulten al público asistente, acompañadas por multas que pueden ir de 90 a 1,500 UMAs. Es decir, la conducta por sí sola ya puede ser analizada independientemente del contexto que haya provocado la discusión.
La palabra utilizada puede aumentar el problema para el Piojo
El punto más delicado está precisamente en la expresión “maricón”. Los reglamentos de la FMF han contemplado históricamente sanciones mucho más fuertes cuando una conducta es clasificada como racista o discriminatoria, incluyendo suspensiones que pueden alcanzar o superar los cinco encuentros. Esto no significa que Herrera vaya a recibir automáticamente ese castigo, porque primero tendría que existir una investigación y una interpretación de la Comisión Disciplinaria sobre el contexto del incidente. Pero si el organismo determina que la palabra tuvo un carácter homofóbico o discriminatorio, el problema podría dejar de ser una simple sanción por insultar al público.
Herrera ya fue castigado por utilizar esa expresión
Existe además un antecedente directo. En octubre de 2019, cuando dirigía al América, Miguel Herrera llamó “puto” y “maricón” al cuerpo arbitral después de una derrota 5-2 contra Cruz Azul. La Comisión Disciplinaria terminó suspendiéndolo durante tres partidos, una decisión que incluso provocó críticas porque diferentes especialistas consideraban que el castigo debía ser mayor por tratarse de expresiones discriminatorias. Años después, el técnico vuelve a quedar relacionado con la misma palabra, aunque ahora en un intercambio con un aficionado. Ese antecedente puede aumentar la atención sobre el caso, especialmente porque la FMF lleva años intentando combatir este tipo de expresiones dentro de los estadios.
La Comisión Disciplinaria tendrá la última palabra
Todo ocurrió alrededor de un Atlante-León que ya había terminado envuelto en polémica, pues Herrera también mostró su molestia con el arbitraje después del encuentro. El técnico cuestionó especialmente algunas decisiones tomadas durante el compromiso, incluyendo una pena máxima señalada contra su equipo. Ahora, sin embargo, la atención podría desplazarse hacia su comportamiento fuera de la cancha. La Comisión Disciplinaria tendría que revisar las imágenes, determinar exactamente qué ocurrió y establecer si existe una conducta sancionable. Si únicamente considera que hubo una falta de respeto al público, el castigo podría ser menor; pero si interpreta la expresión como discriminatoria, Herrera podría quedar expuesto a una suspensión cercana a los cinco partidos.







