A Tigres no lo eliminó un mal partido. Lo eliminaron los últimos quince minutos. En el Apertura 2026, el conjunto universitario dejó ir 7 puntos después del minuto 75: tres derrotas y dos empates que se le escaparon cuando el reloj ya pedía cerrar el juego. Con esos siete, hoy tendría 22 unidades, las mismas que Tijuana, León y Santos, que ocupan del sexto al octavo lugar de la tabla.
La cuenta es nuestra. En El Futbolero revisamos minuto por minuto los 15 partidos de Tigres en el torneo, con las actas y los registros de eventos de FotMob, y cruzamos los goles tardíos con las crónicas de cada jornada. El resultado retrata a un equipo que llegó vivo a muchos finales y casi nunca los supo administrar.
Ocho de los 22 goles que recibió llegaron en el cierre
Tigres suma 22 goles en contra tras la Jornada 15. Ocho de ellos, el 36%, cayeron del minuto 75 en adelante. Y no fueron goles de trámite: cinco movieron el marcador de forma definitiva.
Jornada 1, Tijuana 3-1 Tigres: con 1-1 en el reloj, Mourad El Ghezouani anotó de penal al 90+5 y volvió a marcar al 90+8. Se perdió el punto del empate.
Jornada 2, Tigres 2-2 San Luis: el equipo ganaba en el Volcán hasta que David Rodríguez empató al 89. Dos puntos fuera.
Jornada 3, Querétaro 3-2 Tigres: los felinos empataron un 0-2, pero Santiago Homenchenko convirtió un penal, revisado en el VAR, al 90+12. Otro punto menos.
Jornada 4, Atlas 2-1 Tigres: con el partido 1-1 y Atlas con diez hombres desde el 70 por la expulsión de Juan Purata, Luís Esteves marcó al 81. Un punto más.
Jornada 12, Chivas 1-1 Tigres: Juan Brunetta adelantó a su equipo y se fue expulsado antes del descanso. Jordán Carrillo empató al 77. Dos puntos que volaron del Akron.
Uno más dos, más uno, más uno, más dos: siete. Los otros dos goles tardíos que recibió, el de Óscar Estupiñán al 79 en Juárez y el de Díber Cambindo al 89 ante León, llegaron con el partido ya perdido.
Lo que ganó en el mismo tramo no alcanzó
Para ser justos, el cierre también le dio algo. Tigres metió tres goles después del 75: Rodrigo Aguirre al 79 y Brunetta al 90 en el 2-0 sobre Atlante, y otra vez Brunetta al 76 para el 1-1 en Ciudad Universitaria ante Pumas. Esos goles valieron tres puntos.
El balance neto es de menos cuatro. Puede parecer poco, pero en un torneo donde Tigres está a siete unidades de la zona de Liguilla, el problema no está en el saldo, sino en el patrón: el equipo recibió casi tres goles tardíos por cada uno que anotó en ese tramo.
Y hay un dato que agrava el cuadro: Tigres acumula cinco expulsiones en el torneo. Rodrigo Aguirre en Tijuana, Fernando Gorriarán en Torreón, Diego Lainez en el Clásico Regio, Brunetta en Guadalajara y Alan Franco en Pachuca. Dos de ellas antes del medio tiempo. Jugar con diez y cerrar mal los partidos es una combinación que ningún plantel aguanta.
Vucetich tapó la fuga, pero el ataque se apagó
Aquí entra el matiz que conviene contar completo. Cinco de esos siete puntos se perdieron en las primeras cuatro jornadas, tres con Guido Pizarro, que renunció el 28 de julio, y dos con el interinato de Hernán Elizondo. Víctor Manuel Vucetich llegó el 20 de agosto como técnico interino y vicepresidente deportivo, y desde entonces el sangrado final casi se detuvo: solo el empate en el Akron le costó puntos en el cierre.
El problema es que el Rey Midas cambió una enfermedad por otra. En los 11 partidos que lleva al frente, Tigres sumó 14 puntos y anotó apenas 9 goles. Ganó tres, empató cinco y perdió tres. En nueve de esos once encuentros marcó uno o ninguno. Un equipo que ya no se cae al final, pero que tampoco hace daño al principio.
El propio técnico describió algo parecido tras el 3-0 en Pachuca, el partido que selló la eliminación y cortó la racha de 23 Liguillas. Así lo dijo en conferencia, según recogió Sports Illustrated:
"Evidentemente no es lo que quisiéramos. En el primer tiempo tuvimos muy buenas jugadas, una acción concreta de (Jesús) Garza, donde estaba solo, pudimos habernos ido arriba en el marcador. Sin embargo, después vino el descontrol".
"Descontrol" es la palabra. Lo que Vucetich vio en Pachuca es lo que sus antecesores vivieron en Tijuana, Querétaro y Guadalajara: un golpe que desarma al equipo y una reacción que no llega.
El sábado, Cruz Azul llega en el peor momento para comprobarlo
Tigres recibe a Cruz Azul este sábado 7 de noviembre en el Estadio Universitario, a las 19:00 del centro de México, tras el cambio de horario oficial que anunció la Liga MX. La Máquina llega empatada a 29 puntos con América y Chivas, y no gana en el Volcán desde 2022.
Para Tigres, ese partido es la última prueba de carácter del semestre. En casa ha sido otro equipo: como contamos, hizo 11 de sus 15 puntos en el Volcán. Pero el cierre del partido volverá a ser la zona de riesgo, y más con la obligación de meter juveniles: a Tigres le faltan 234 minutos de la Regla de Menores en sus dos últimos juegos.
Y Cruz Azul no es un rival que se apague: viene de ganarle 2-1 a León con Andrés Montaño anotando por quinto partido seguido.
Nuestra lectura
En Tigres ya se habla de limpia y de técnico nuevo. Vucetich adelantó que el club renovará el plantel, y la directiva tendrá que decidir quién se sienta en la banca para el Clausura 2027. Pero cualquier proyecto que llegue a San Nicolás debería empezar por esta cifra.
Siete puntos en el último cuarto de hora no se explican solo con mala suerte o con el VAR. Hablan de piernas, de concentración, de la banca que entra y de quién manda en la cancha cuando el partido se ensucia. Con nombres como Nahuel Guzmán, Brunetta o Gorriarán, que saben lo que es ganar finales, el dato duele más.
Tigres no se quedó fuera de la Liguilla por falta de talento. Se quedó fuera porque, durante todo el torneo, no supo terminar lo que empezaba. Y si el sábado vuelve a pasar ante Cruz Azul, ya no será una racha: será una identidad.








