La FIFA publicó su informe técnico de la Copa Mundial 2026, elaborado a partir del análisis de los 104 partidos del torneo, y México tiene un apartado que deja bien parados a Julián Quiñones y Roberto Alvarado. El Grupo de Estudio Técnico destacó la presión alta, la coordinación ofensiva y el uso de los carriles interiores como claves del Tri. En ese funcionamiento, Quiñones atacó por dentro desde la izquierda y Alvarado fue una pieza constante para sostener la presión y conectar ataques.
El análisis explica que México alternó dos dibujos según la fase del juego. Sin balón trabajó con un 4-4-2 en rombo, mientras que con posesión se convertía en un 4-2-3-1. En el debut contra Sudáfrica, Quiñones registró 16 acciones individuales de presión, mientras Alvarado apareció entre los futbolistas que más participaron en ese mecanismo. La intención era recuperar arriba y atacar antes de que el rival pudiera ordenar sus líneas, una idea que se volvió marca registrada durante el torneo.
El detalle más interesante estuvo en las bandas. Quiñones partía desde la izquierda, pero se cerraba hacia el carril interior para atacar espacios más peligrosos y permitir que Jesús Gallardo ganara altura por fuera. En el otro sector, Alvarado podía recibir abierto, bajar unos metros o entrar por dentro dependiendo de la jugada. Ese movimiento asimétrico obligaba a los rivales a decidir entre seguir al extremo o liberar al lateral. México encontró ahí una vía para generar superioridades, aunque el desafío era mantener equilibrio cuando perdía la pelota.
Julián Quiñones terminó el Mundial como referente
Los números respaldaron lo que mostró el análisis táctico. FIFA registra a Quiñones con cuatro goles y una asistencia en cinco partidos, además de 440 minutos disputados. Marcó contra Sudáfrica, Chequia, Ecuador e Inglaterra, y terminó entre los máximos goleadores del torneo. Su influencia no se redujo al área: también fue uno de los primeros defensores del equipo desde la presión. Para un México que buscaba atacar con pocos toques después de recuperar, su capacidad para cerrar por dentro y acelerar resultó determinante.
Roberto Alvarado destacó por su peso en la creación y la presión
Roberto Alvarado también dejó números importantes. FIFA lo colocó con tres asistencias, empatado entre los mejores asistentes del Mundial por detrás del grupo de líderes. En el 2-0 sobre Ecuador, fue suyo el pase que lanzó a Quiñones rumbo al primer gol, una jugada que resumió buena parte de la idea mexicana: recuperar, levantar la cabeza y atacar rápido. Además, desde el debut contra Sudáfrica apareció entre los jugadores del rombo encargados de cerrar líneas de pase y saltar sobre los costados cuando el rival intentaba escapar de la presión.
El informe de FIFA no presenta a México como un equipo perfecto, pero sí como uno con mecanismos claros. Quiñones, Alvarado y Gallardo ayudaron a construir una estructura agresiva por los costados y activa tras pérdida, mientras otros jugadores sostenían el equilibrio interior. El Tri terminó su Mundial en octavos de final tras caer 3-2 ante Inglaterra, pero dejó una identidad táctica reconocible. Ahora que Rafa Márquez tomó el mando, la gran pregunta será cuánto de ese funcionamiento decide conservar y qué piezas mantendrá como base.







