Miguel Herrera protagonizó uno de los momentos más polémicos de la Jornada 6 después del empate 1-1 entre Atlante y León. Mientras caminaba hacia los vestidores, un aficionado esmeralda comenzó a insultarlo y realizó una seña obscena, provocando la reacción del entrenador. Herrera respondió directamente y posteriormente utilizó la expresión “maricón”, situación que podría ser analizada por la Comisión Disciplinaria. Hasta este 29 de agosto ni Liga MX ni Atlante han anunciado oficialmente una sanción. Sin embargo, el problema podría no quedarse únicamente en el ámbito federativo, porque un club también puede revisar internamente conductas que considere contrarias a sus lineamientos.
No está confirmada una multa
No se ha hecho público el contrato actual de Herrera con los Potros ni una cláusula específica que establezca cuánto debería pagar por discutir con aficionados. Por eso, cualquier cantidad económica debe manejarse solamente como una posibilidad y no como una sanción definida. Lo que sí está documentado es que el “Piojo” ha firmado contratos con condiciones particulares durante su carrera. En Xolos, por ejemplo, reconoció públicamente la existencia de cláusulas que regulaban las condiciones bajo las cuales podía abandonar al club. Ahora falta saber si Atlante también tomó precauciones relacionadas con situaciones fuera de la cancha.
El temperamento del Piojo vuelve a colocarlo bajo observación
Herrera ha reconocido durante su trayectoria que algunos de sus contratos contienen acuerdos específicos, aunque las cláusulas conocidas públicamente están vinculadas sobre todo con rescisión o posibles salidas hacia selecciones, no con multas por comportamiento. En 2017 incluso explicó que acostumbraba incluir una condición que le permitiera marcharse si recibía nuevamente el llamado de la Selección Mexicana. Eso demuestra que existen contratos personalizados alrededor del entrenador, pero no permite afirmar que Atlante tenga actualmente una cláusula económica por indisciplina. Lo que sí puede provocar el episodio es un llamado de atención interno, especialmente porque la imagen institucional del club también queda involucrada cuando su entrenador aparece discutiendo con un espectador.
La discusión fue más allá de una respuesta al aficionado
Las imágenes muestran que el seguidor provocó primero a Herrera con insultos y una seña ofensiva. El entrenador respondió diciendo que si estuvieran afuera del estadio el escenario sería distinto y después pidió a elementos de seguridad que intervinieran. Antes de retirarse terminó lanzando otra expresión contra el aficionado, lo que aumentó la repercusión del video. La reacción del técnico puede entenderse dentro de un contexto de provocación, pero desde una perspectiva profesional también puede ser considerada evitable. Precisamente por eso Atlante tendría argumentos para conversar internamente con su entrenador y exigirle mayor control cuando visite otros estadios.
La afición de León ya había tenido un roce con Matías Almeyda
El episodio recuerda lo ocurrido una semana antes con Matías Almeyda, quien también se enganchó con aficionados de León durante la derrota 2-0 de Rayados en el mismo escenario. El argentino respondió a los gritos procedentes de la tribuna y las imágenes también generaron debate sobre los límites entre aficionados y entrenadores. En el caso de Herrera, sin embargo, las palabras utilizadas pueden generar una revisión mucho más seria. Atlante todavía no ha anunciado ningún castigo interno y tampoco puede asegurarse una multa de 30 mil pesos, pero sería lógico que el club analizara lo ocurrido y hablara con su entrenador.







