Apollo Global Management vuelve a aparecer como una posible pieza importante en el futuro de Tigres, luego de que distintos reportes colocaran sobre la mesa una eventual venta de hasta el 40% de la participación administrada por Cemex. El movimiento necesitaría el aval de la UANL, pero hay un elemento que puede darle fuerza al fondo estadounidense: su experiencia financiando estadios y proyectos deportivos. Justo ahí aparece el gran “as” de Apollo, porque Tigres mantiene pendiente uno de sus proyectos más importantes: el nuevo estadio.

El tema tomó fuerza después de que se conociera que Cemex analiza distintas opciones para capitalizar al club. Fox Sports reportó que una de ellas sería permitir la entrada de Apollo con una participación cercana al 40%, aunque el presidente de Tigres, Carlos Emilio González, negó que exista actualmente una negociación activa. Lo que sí confirmó es que el proyecto del nuevo estadio continúa en análisis y que todavía no existe una estructura financiera definida. Incluso abrió la puerta a préstamos o inversionistas externos, una frase que deja margen para escenarios diferentes.

El principal obstáculo está en la estructura legal y administrativa de Tigres. El equipo pertenece a la Universidad Autónoma de Nuevo León y es administrado por Cemex a través de Sinergia Deportiva, con un acuerdo vigente hasta 2056. Cualquier cambio importante tendría que pasar por la universidad, por lo que Apollo no podría simplemente comprar una parte y tomar decisiones de manera unilateral. Sin embargo, el interés reportado no aparece aislado: el fondo ya ha realizado operaciones grandes dentro del deporte y ahí está precisamente la carta que podría hacerlo atractivo para un proyecto de largo plazo.

Apollo ya ha financiado proyectos de estadios en otros clubes

Apollo Sports Capital no solamente compra participaciones. En Wrexham, por ejemplo, entró como inversionista minoritario y además aportó financiamiento para la remodelación del STōK Cae Ras, incluyendo una nueva grada. También participó en conversaciones para financiar la Ciudad del Deporte del Atlético de Madrid, un proyecto valuado en cientos de millones de euros. Es decir, Apollo ya tiene experiencia combinando inversión deportiva con infraestructura, un perfil que encaja con el reto de Tigres. Si la UANL y Cemex buscan un socio para un estadio autofinanciable, esa experiencia puede convertirse en un punto fuerte.

El nuevo estadio de Tigres todavía no tiene financiamiento definido

La directiva felina ya dejó claro que el nuevo inmueble no debe quitarle recursos al plantel. Carlos Emilio González explicó que la idea es encontrar un modelo que permita que el estadio se financie por sí mismo, mientras el área financiera analiza créditos, inversionistas y otras fórmulas. No existe todavía una fecha definitiva para iniciar las obras ni un esquema aprobado. Por eso, la posible llegada de un grupo con capacidad financiera global tendría sentido más allá de la cancha: podría acelerar un proyecto que lleva años generando expectativa entre la afición.

Por ahora, Apollo no se ha hecho cargo de Tigres y tampoco existe un acuerdo firmado para construir el nuevo estadio. Incluso la actual presidencia negó contactos formales con fondos de inversión. Aun así, la versión sobre una posible participación sigue viva y coincide con un momento en el que el club analiza cómo financiar su próxima gran obra. Si Cemex y la UANL deciden abrir la puerta al capital externo, Apollo llegaría con algo más que dinero: ya tiene experiencia entrando en clubes y financiando infraestructura deportiva, justo el terreno donde Tigres necesita encontrar una solución.