Lucas Ocampos vivió en la misma noche la desconfianza y la ovación. Al minuto 17, cuando el VAR le regaló a Rayados un penal por la patada de Unai Bilbao sobre Hugo Cuypers, el argentino agarró el balón y la propia tribuna del Estadio BBVA le pidió que no lo cobrara. Cuarenta minutos después se colgó del aire y clavó una chilena al ángulo. Y aun así, Monterrey se fue a casa con un 3-3 que le sabe a derrota.

Porque el dato que explica la noche no es la chilena. Es este: Xolos le metió tres goles a Rayados con apenas tres tiros a puerta. Según las estadísticas del partido de ESPN, la Pandilla tuvo 70.5% de posesión, disparó 19 veces (siete al arco), mandó 30 centros y cobró nueve tiros de esquina. Tijuana tiró cinco veces en todo el partido. Le bastaron tres.

Del penal que no le dejaron tirar a la chilena de la noche

La historia de Ocampos con los once pasos venía pesada. Una semana antes, contra Chivas, Tala Rangel le atajó un penal que pudo ser el empate, y las cámaras captaron a Matías Almeyda llevándose las manos a la cabeza, como contó Juanfutbol. Por eso, cuando el silbante Jorge Camacho marcó la pena máxima, la grada no quiso arriesgar. De acuerdo con la crónica de AS México, la afición le pidió que no lo tirara y fue Cuypers quien empató el 1-1 al 19'.

La revancha llegó al 57'. Óliver Torres mandó un centro desde la derecha que le quedó atrás, y Ocampos resolvió de chilena, con la derecha, al ángulo de Toño Rodríguez. Torres se llevó las manos a la cabeza. El estadio que lo había frenado en el penal se le entregó.

Antes, el propio Cuypers ya había firmado su doblete con un taquito de espaldas al arco tras pase de Ricardo Chávez, al 45'. Fue una noche de goles para el resumen del torneo. El problema es lo que pasó después de cada uno.

Tres minutos de desconexión, dos veces

Rayados se puso adelante dos veces y las dos veces se le escapó casi de inmediato. Al 2-1 de Cuypers le respondió Adonis Preciado de cabeza en el 45+4, tras un centro de Rafael Fernández. A la chilena del 57' le contestó el mismo Preciado al 60', mano a mano contra Esteban Andrada después de un pase filtrado de Ignacio Rivero. Y el 0-1 inicial, de Jackson Porozo al 5', también fue de cabeza, en un tiro de esquina.

No es un problema nuevo contra este rival. En octubre de 2025, después de otro empate 2-2 con Xolos, Domènec Torrent, entonces técnico regio, se quejó de lo mismo: "Puedes ir agarrando el balón, hacer faltas tácticas, ralentizar un poco el juego. Nos han empatado en 2 minutos", dijo en conferencia, según recogió Telediario. Un año y un entrenador después, la película se repitió en el BBVA.

Y hay un dato que debería incomodar en la oficina de Rayados: en los últimos seis partidos de Liga MX entre ambos que registra ESPN, Monterrey no le ha ganado a Tijuana. Son cinco empates (1-1, 2-2, 2-2, 2-2 y este 3-3) y una derrota, 1-2, en marzo de 2025. Con la plantilla que tiene Monterrey, eso ya no se puede llamar casualidad.

Almeyda, en el palco, y la Liguilla en el aire

Matías Almeyda vio todo desde arriba, suspendido junto a Orbelín Pineda tras lo ocurrido al final del partido contra Chivas, como contamos en la previa de este Rayados vs Xolos. Era el último partido de la Pandilla en casa en la fase regular, y se le fueron dos puntos que pueden costar caro.

Con el empate, Rayados llegó a 21 unidades y Tijuana a 22. Pero, como advierte Marca México, una combinación de resultados del domingo puede sacar a los regios de la zona de Liguilla. Y en el Apertura 2026 no hay Play-In: solo los ocho primeros pasan. Lo que viene son tres salidas contra rivales directos: Toluca, Querétaro y Pumas, que ya avisó que vive "dos finales" contra América y Rayados.

Morita, abucheado en el Gigante de Acero

La otra postal de la noche fue Gilberto Mora. Sebastián Abreu lo dejó en la banca y lo metió al medio tiempo, y el Gigante de Acero lo recibió con abucheos en cuanto el sonido local lo anunció, según Récord. Días antes, el Azteca le había aplaudido, aunque ese partido también dejó su polémica por la mano de Mora en el área que no se sancionó. No marcó, pero estuvo en la cancha cuando Xolos armó el contragolpe del 3-3.

A Rayados le quedó una chilena para la colección y una pregunta incómoda para lo que resta del torneo: de qué sirve dominar 70% del partido si cada gol propio abre la puerta al del rival. Ocampos ya hizo su parte. Lo demás, desde el palco, no lo pudo arreglar nadie.//