FIFA habría recibido presión de propietarios vinculados a la NFL para modificar o frenar decisiones importantes rumbo al Mundial 2026, según la versión expuesta por David Faitelson. El periodista aseguró que dueños de estadios como Jerry Jones y Stan Kroenke habrían tenido peso en negociaciones clave, desde posibles cambios en sedes hasta ajustes de logística y horarios. El tema generó debate porque el torneo se juega en gran parte dentro de recintos de futbol americano, donde FIFA no solo organiza futbol, también negocia con estructuras millonarias que ya tienen dueños, reglas comerciales y calendarios propios.
Los estadios de la NFL marcaron el poder real del Mundial
El punto central es que Estados Unidos concentra la mayoría de partidos del Mundial 2026, y varios de esos encuentros se disputan en estadios usados por franquicias de la NFL. Dallas Stadium, casa de los Cowboys de Jerry Jones, recibió nueve partidos, incluida una semifinal, mientras que New York/New Jersey Stadium será la sede de la final del 19 de julio. Esa distribución muestra por qué los propietarios de esos recintos no son actores secundarios, porque sus estadios, ingresos, remodelaciones, palcos, accesos y patrocinadores forman parte directa del negocio.
¿La NFL tuvo más poder que FIFA en algunas decisiones?
La pregunta se volvió más fuerte porque ya existían antecedentes de tensión entre FIFA y propietarios de estadios estadounidenses. Antes del torneo, reportes señalaron diferencias económicas entre FIFA y el entorno de Stan Kroenke por el uso de SoFi Stadium, especialmente por reparto de ingresos y gastos operativos. Además, el sorteo final del Mundial terminó programado en Washington D. C., en el Kennedy Center, después de que se manejara que podía realizarse en otra sede como Las Vegas.
El caso México vs Inglaterra reforzó la teoría del negocio
La teoría también tomó fuerza con el manejo del horario del México vs Inglaterra, partido que estuvo rodeado de versiones, ajustes y discusiones por clima, seguridad y televisión. La FIFA llegó a confirmar cambios por condiciones meteorológicas y riesgos de tormenta, mientras otros reportes señalaron idas y vueltas antes de mantener o modificar el plan original según la logística del día. Ese episodio alimentó la idea de que el Mundial 2026 no se mueve solo por lo deportivo, sino por audiencias, seguridad, estadios, gobiernos y contratos.







