La polémica mano de Perú que no fue sancionada como penal a favor de México dividió a los especialistas arbitrales. Fernando “el Cantante” Guerrero consideró que la acción debía castigarse porque el defensor peruano amplió de manera indebida el volumen de su cuerpo al bloquear el remate de Isaías Violante. En contraste, Fernando Cevallos sostuvo que no existía infracción y respaldó la decisión del árbitro Jon Freemon, por lo que la discusión se centra en si el movimiento del brazo fue sancionable según los criterios internacionales.
Guerrero explicó en sus redes sociales que la acción encajaba en lo que se conoce como una “mano de bloqueo”, debido a que el brazo del defensor habría interferido directamente con un disparo que llevaba dirección hacia la portería. Desde su interpretación, la posición del jugador peruano aumentó de manera antinatural el espacio que ocupaba su cuerpo y tuvo una incidencia directa sobre la trayectoria del balón. Por ello, consideró que el VAR debió intervenir y solicitar una revisión en el monitor, aunque esa lectura no fue compartida por todos.
Fernando Cevallos critica a Guerrero
Cevallos analizó la misma jugada desde una perspectiva completamente distinta y aseguró que no debía marcarse penal. El periodista de Fox Sports cuestionó la influencia que, a su consideración, tiene el criterio utilizado habitualmente en la Liga MX sobre la percepción de este tipo de acciones. Su argumento apunta a que la frecuencia con la que se revisan y sancionan manos en el fútbol mexicano puede generar una expectativa diferente cuando los jugadores compiten bajo criterios internacionales, donde no todo contacto entre balón y brazo constituye automáticamente una infracción.
El punto central del reglamento está precisamente en determinar si el contacto fue producto de una posición o movimiento justificable del jugador o si el brazo se encontraba colocado de una manera que hizo que su cuerpo ocupara un espacio mayor de forma antinatural. Por ello, la existencia del contacto por sí sola no determina un penalti. En esta jugada, Freemon consideró que no había una infracción suficientemente clara para cambiar su decisión, mientras Guerrero entendió que sí existían elementos para intervenir.
Por qué el VAR no llamó al árbitro
El protocolo del VAR establece que su intervención está destinada a situaciones de error claro y manifiesto en determinadas acciones decisivas, entre ellas los penaltis. Esto significa que una jugada polémica no necesariamente obliga al árbitro a acudir al monitor si el equipo arbitral considera que su decisión original se encuentra dentro de un margen razonable de interpretación. Ese elemento resulta fundamental para entender por qué la jugada de Perú terminó sin una revisión en cancha pese a la discusión posterior.
Así, el debate no solamente gira alrededor de si el balón golpeó o no el brazo del defensor peruano, sino sobre la posición del miembro, la naturaleza del movimiento y si existían elementos suficientes para considerar que se produjo una infracción sancionable. Guerrero interpretó que sí y habló de un error del VAR; Cevallos sostuvo la postura contraria. La decisión final de Freemon dejó abierta una polémica que ahora se analiza desde dos criterios diferentes.







