Jorge Sánchez puso sobre la mesa uno de los problemas que atraviesa la Selección Mexicana después de cerrar la Fecha FIFA sin victorias: la adaptación al sistema de Rafa Márquez. El lateral reconoció tras la derrota ante Chile que el equipo todavía está asimilando una idea diferente y que eso termina reflejándose dentro del campo. México empató sus primeros dos encuentros y perdió los últimos dos, por lo que el funcionamiento empieza a generar tanta preocupación como los propios resultados.

El balance explica por qué sus palabras toman fuerza. México empató 1-1 ante Colombia, repitió el mismo resultado contra Perú, cayó 3-0 frente a Estados Unidos y cerró con un 2-0 ante Chile. En cuatro encuentros bajo Márquez, el Tri apenas marcó dos goles y recibió siete. El entrenador ha rotado jugadores y posiciones constantemente para encontrar su equipo, pero esa búsqueda también ha impedido consolidar automatismos. Sánchez dejó entrever que los futbolistas todavía necesitan tiempo para interpretar correctamente lo que les pide el cuerpo técnico.

El sistema de Rafa Márquez no termina de funcionar en México

La propuesta de Márquez exige mucho desde la salida. El técnico busca construir desde atrás, utilizar laterales capaces de jugar por dentro y mantener la posesión hasta encontrar espacios. Incluso durante esta gira probó distintos perfiles en la derecha: Jorge Sánchez, Jeremy Márquez e Israel Reyes, buscando características diferentes dependiendo del rival. Claro Sports explicó que el sistema necesita un lateral con técnica, velocidad de recuperación y capacidad para convertirse en una pieza interior. Esa complejidad ayuda a entender por qué algunos movimientos todavía aparecen descoordinados.

El problema es que los errores ya están teniendo consecuencias importantes. Contra Estados Unidos, dos fallas durante la salida terminaron prácticamente sentenciando el encuentro. Frente a Chile, Márquez realizó cinco modificaciones de manera simultánea alrededor del minuto 64 y, pocos instantes después, el equipo recibió el segundo gol mientras todavía intentaba reorganizarse. No todo puede atribuirse al sistema, porque también hubo equivocaciones individuales, pero México sigue mostrando dificultades cuando debe ejecutar la idea bajo presión.

México llegará a Nations League todavía buscando su identidad

El margen para experimentar comenzará a reducirse. Estos cuatro encuentros fueron amistosos y Márquez los utilizó para observar jóvenes, probar posiciones y repartir minutos, algo que él mismo defendió después del empate frente a Perú. La siguiente etapa tendrá un peso diferente porque México disputará en noviembre los cuartos de final de la Concacaf Nations League, donde los errores ya pueden significar una eliminación.

Por ahora, Sánchez no pidió abandonar la propuesta de Márquez, pero sus palabras sí exponen una realidad: el equipo todavía no domina completamente lo que pretende su entrenador. Cuatro partidos son una muestra pequeña para condenar un proyecto, aunque también dejaron suficientes señales para exigir ajustes. México necesita comprender mejor cuándo salir jugando, acelerar y asumir menos riesgos cerca de su propia área. Si esa adaptación no llega antes de los partidos oficiales, la explicación del lateral dejará de servir como diagnóstico y empezará a convertirse en un problema mucho mayor.