México goleó a República Checa, cerró la fase de grupos con autoridad y avanzó perfecto a los 16avos de final, pero no todo dejó tranquilidad para Javier Aguirre. Uno de los focos de atención fue Santiago Giménez, quien volvió a quedar bajo la lupa después de fallar un mano a mano antes del gol de Álvaro Fidalgo. No se trata de negar su calidad, sino de entender que en partidos de eliminación directa esas oportunidades pueden cambiar una historia.
Santi todavía busca sentirse conectado
Giménez ha entrado en momentos donde México ya tenía los partidos mejor encaminados, pero todavía no logra verse completamente cómodo dentro del plan del Vasco. Frente a Chequia, el delantero tuvo una ocasión clara para ganar confianza, pero no pudo resolverla como esperaba. La preocupación no pasa por una jugada aislada, sino por la necesidad de que el atacante recupere ritmo, contundencia y conexión con sus compañeros justo cuando el Mundial entra en su etapa más exigente.
México ganó bien, pero el margen se achica
El Tri venció 3-0 a República Checa y terminó la fase de grupos con nueve puntos, algo histórico para la Selección Mexicana en una Copa del Mundo. Además, los datos del partido reflejan que México generó peligro real, con más llegadas claras y mejor producción ofensiva que su rival. En ese contexto, la ocasión fallada por Santi pesa más porque el equipo sí le generó escenarios para responder, pero el delantero todavía necesita transformar esas jugadas en goles.
Aguirre necesita a todos finos para los 16avos
Para Aguirre, la buena noticia es que México llega fuerte, con goles de Mateo Chávez, Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo, además de un grupo que parece cada vez más convencido. La advertencia es que en los 16avos de final ya no habrá tanto margen para perdonar. Giménez tiene talento, recorrido europeo y calidad para responder, pero necesita recuperar su mejor versión cuanto antes, porque el Tri va a necesitar delanteros finos si quiere trascender de verdad.







