Rafael Márquez prepara su tercer partido al frente de la Selección Mexicana con una idea mucho más cercana a su cuadro fuerte y con el objetivo de conseguir su primera victoria. El once que prueba para enfrentar a Estados Unidos tendría a Raúl “Tala” Rangel; Jorge Sánchez, Israel Reyes, Johan Vásquez y Jesús Gallardo; Érik Lira, Álvaro Fidalgo y Luis Chávez; Hirving “Chucky” Lozano, Santiago Giménez y Roberto Alvarado. La apuesta mezcla experiencia, equilibrio y jugadores que ya conoce bien, justo antes de su examen más pesado.

México llega al Clásico de Concacaf después de empatar 1-1 ante Colombia y repetir el mismo marcador frente a Perú. En esos dos encuentros, Márquez utilizó alineaciones muy distintas y frente a los peruanos cambió prácticamente todo el equipo para observar alternativas. Ahora el escenario es diferente: Estados Unidos exige más intensidad y el técnico busca una base más estable. Por eso regresan varios nombres fuertes en defensa y ataque, mientras el mediocampo aparece como la zona donde más quiere ajustar antes del silbatazo inicial.

La principal novedad estaría en Álvaro Fidalgo como interior, acompañando a Érik Lira y Luis Chávez. La idea permitiría que Lira sostenga la base, Chávez ayude en la salida y Fidalgo reciba unos metros más adelante sin quedar tan aislado cerca del área. Arriba, Chucky y Alvarado abrirían el campo para que Santiago Giménez funcione como referencia. El movimiento también sirve para proteger a Gilberto Mora, quien viene de una molestia en el tobillo y todavía está siendo evaluado. Ahí está una de las decisiones capaces de modificar el once final.

Rafa Márquez confía en la columna vertebral que empezó ante Colombia

La defensa que se perfila repite gran parte de la estructura utilizada en el debut de Márquez: Jorge Sánchez, Israel Reyes, Johan Vásquez y Jesús Gallardo, con Raúl Rangel nuevamente en la portería. Esa continuidad busca corregir lo que México mostró en sus dos primeros partidos: buen control durante varios tramos, pero dificultades para transformar dominio en ventaja. 365Scores reportó que el cuerpo técnico pretende regresar a un 4-3-3 más reconocible frente a Estados Unidos. El reto ahora será que la estabilidad atrás también se traduzca en mayor claridad cuando el equipo acelere.

Santiago Giménez tendría una nueva oportunidad

El otro cambio fuerte estaría en el centro del ataque. Santiago Giménez entró desde el banco frente a Perú y ahora aparece como opción para iniciar, desplazando a Armando González dentro de la rotación. A sus costados tendría a Chucky Lozano y Roberto Alvarado, dos extremos con experiencia y capacidad para presionar. W Deportes también coloca a Santi entre las alternativas fuertes para comenzar. Para Márquez, encontrar un nueve que conecte con los extremos será clave, porque México todavía no ha marcado más de un gol por partido en su nueva etapa.

El duelo se jugará este sábado 3 de octubre en el State Farm Stadium de Glendale, Arizona. México llega con dos empates en la era Márquez, mientras Estados Unidos viene de derrotar 4-1 a Perú y 4-2 a Chile. Eso convierte el partido en la primera gran prueba para medir si el nuevo proceso ya puede competir contra un rival directo de Concacaf. Si el once ensayado se mantiene, Rafa dejará atrás buena parte del laboratorio de los primeros partidos y apostará por una estructura más reconocible para buscar, por fin, su primer triunfo.