Cruz Azul podría convertirse en un protagonista importante para la organización de futuros torneos internacionales en México gracias a la construcción de su nuevo estadio. El proyecto encabezado por Víctor Velázquez, que contempla aproximadamente 45 mil espectadores y una inversión estimada de 300 a 350 millones de dólares, tendría condiciones para aspirar a eventos organizados por FIFA. Entre las posibilidades aparece el Mundial Femenino, además de una eventual candidatura mexicana para el Mundial masculino de 2038. Sin embargo, todavía no existe una designación oficial para el inmueble. Lo interesante es que México ya participa en un proyecto mundialista que podría transformar sus necesidades de infraestructura.
La Federación Mexicana de Futbol presentó junto con Estados Unidos, Costa Rica y Jamaica una candidatura para organizar el Mundial Femenino de 2031, torneo que contará con 48 selecciones. Aunque el nuevo estadio cementero no figura como sede confirmada, su eventual construcción podría aumentar las alternativas para organizar competencias internacionales. Precisamente, Cruz Azul analiza establecer su nuevo estadio en Interlomas ante las dificultades para conseguir un terreno en la capital. Pero existe una diferencia importante entre tener un inmueble moderno y conseguir que FIFA lo seleccione para disputar encuentros mundialistas.
FIFA evaluaría el estadio cementero
Para organizar partidos internacionales, Cruz Azul necesitaría cumplir requisitos relacionados con capacidad, seguridad, accesibilidad, instalaciones deportivas y servicios tecnológicos. La FIFA también evalúa aspectos comerciales, sostenibilidad y condiciones operativas antes de aprobar una sede. Por ello, un estadio de 45 mil espectadores podría representar una alternativa competitiva, pero su capacidad no garantizaría una designación. Además, todavía falta confirmar la ubicación y el diseño definitivo. Sin embargo, el calendario de construcción podría convertirse en una ventaja importante para el proyecto mexicano.
De acuerdo con declaraciones anteriores de Víctor Velázquez, la construcción del nuevo estadio necesitaría aproximadamente dos años o dos años y medio desde el inicio de las obras. Si Cruz Azul consigue comenzar durante 2026, el inmueble podría quedar terminado entre 2028 y 2029, siempre que no existan retrasos. Ese escenario permitiría disponer de instalaciones modernas antes de 2031, aunque dependería de autorizaciones y avances reales. Lo llamativo es que la inversión también podría tener consecuencias para las aspiraciones mundialistas de México después de esa fecha.
México mira hacia el Mundial 2038
La posibilidad de organizar otro Mundial masculino en 2038 representa un escenario futuro, aunque México no tiene una candidatura oficial confirmada para esa edición. Después de participar en el torneo de 2026, una infraestructura renovada podría fortalecer eventuales aspiraciones internacionales. El estadio de Cruz Azul sería una instalación adicional para considerar, siempre que cumpla los requisitos correspondientes. Sin embargo, construirlo no significaría asegurar partidos mundialistas, especialmente porque FIFA todavía tendría que definir las condiciones y sedes de esa edición.
Para Víctor Velázquez, el proyecto representa una oportunidad de transformar el futuro económico y deportivo de Cruz Azul, además de desarrollar un complejo capaz de recibir espectáculos internacionales. Un inmueble de estas características podría generar actividad comercial durante todo el año y ampliar la oferta de escenarios deportivos en México. No obstante, todavía falta resolver su ubicación definitiva y financiar la construcción. Ahora, la incógnita es si la nueva casa cementera terminará siendo solamente un estadio de Liga MX o conseguirá convertirse en un escenario de alcance mundial.








