Javier Aguirre advirtió que el homenaje a Guillermo Ochoa no necesariamente significa su adiós definitivo del futbol, aunque sí reconoció que el portero merecía vivir una noche así con la Selección Mexicana. Tras la goleada ante República Checa, el Vasco explicó que no sabe si Memo se despedirá o no, pero que al menos el momento fue justo para una leyenda mexicana que llegó a seis Mundiales y recibió el cariño de todo el Estadio Azteca.

Aguirre reconoció el valor de la noche

El técnico mexicano fue claro al explicar que la entrada de Ochoa no solo tuvo peso deportivo, también emocional. Para Aguirre, seis Mundiales no son un dato menor y por eso el homenaje tenía sentido en una noche donde México ganó, gustó y cerró la fase de grupos con paso perfecto. El Vasco también destacó que el equipo ha dejado de lado los egos y que no es casualidad que 25 de 26 jugadores hayan tenido minutos durante el torneo.

Memo recibió un homenaje a la altura de su historia

El ingreso de Memo al minuto 77 ante Chequia se convirtió en una de las postales más emotivas del Mundial para México. El portero recibió el brazalete de capitán, fue ovacionado por la afición y terminó arropado por sus compañeros tras el triunfo. Aunque algunos insisten en que pudo haber sido su último partido con el Tri, el propio contexto que marcó Aguirre deja la puerta abierta: fue homenaje, sí, pero no necesariamente despedida confirmada.

México ya piensa en los 16avos

Más allá del momento de Ochoa, el Vasco también aceptó que no le gustaron los primeros minutos ante República Checa, porque México sufrió con algunas llegadas y tuvo que ajustar para tomar el control. Después llegaron los goles, la goleada y una noche redonda para el equipo, que ahora debe cambiar rápido el chip hacia los 16avos de final. El homenaje a Memo quedó como una pausa emotiva dentro de una Selección Mexicana que quiere seguir haciendo historia.